miércoles, febrero 15, 2006

El Eternauta, un clásico de la historieta argentina


La historieta argentina ha sido y es una de las mejores del mundo, no hace falta ni decirlo. Para ejemplos sobran los de Trillo, Altuna, Breccia, un sinfín de autores que influenciaron a los historietistas de todas partes con su originalidad y creatividad. Entre las historietas que fueron más importantes en la historia de este género tan criticado y sin embargo adorado por muchos seguidores, hay una que se destaca por muchas razones: El Eternauta.
Esta historia, escrita por el gran Héctor Oesterheld, ahora nos parece algo bastante conocido, debido a que de ella abrevaron el cine americano, la novela, otras historietas y sus tópicos terminaron en miles de refritos de toda clase. Sin embargo, en su momento, fue innovadora. Por empezar, transcurría en Buenos Aires, en todos los lugares emblemáticos de nuestra ciudad: la cancha de River, el centro con el obelisco, la plaza de Mayo, etc. Antecedentes hubo, todos en la obra de Oesterheld que había entendido que las aventuras no tienen que pasar en Lejano Oeste americano, o en la Antártida ni en Europa. Aquí podían aterrizar los extraterrestres, con su malévola nevada letal, y desde aquí controlar su invasión. En cierto modo, algo que se opone a lo que aún nos enseñaron: nuestra tierra es una porquería, nunca puede salir nada bueno de ella, más que vacas y frutas, y cualquier tipo cualquiera de otro país es un capo al lado de nosotros. Yo lo veo en las orquestas, viene un ruso o un yanqui y todos se sacan el sombrero, y tenemos gente que toca igual o mejor que ellos. Yo opino como Oesterheld, no es lo que somos, sino lo que nos hicieron creer que somos. Los poderes económicos de toda lacra nos llevaron a estar como estamos, aunados a los políticos que se venden y nos venden por un dinero y nos traicionaron y traicionan por la espalda, sin ni siquiera darnos un beso como Judas. Será por eso que Oesterheld despareció durante la dictadura? Ahora no hay desaparecidos, EEUU cambió de política y ya no le da alas a las dictaduras. Prefiere los cipayos que son más baratos y son previsibles, después no salen con sorpresas como las de Malvinas. Sólo exigen que no les hagan demasiados juicios.
Volvamos a la historia. El Eternauta es un ciudadano común, con una familia común, que a la manera de "La guerra de los mundos" (influencia reconocida por el mismo Oesterheld) se transforma en héroe a su pesar, se transforma en un eterno buscador de su pasado y su futuro, que nunca tendrá descanso. Aunque el protagonismo está atomizado entre el grupo de amigos, e incluso los propios invasores.
En palabras del propio Oesterheld:
"Siempre me fascinó la idea del Robinson Crusoe. Me lo regalaron siendo muy chico, debo haberlo leído más de veinte veces. EL ETERNAUTA, inicialmente, fue mi versión del Robinson. La soledad del hombre, rodeado, preso, no ya por el mar sino por la muerte. Tampoco el hombre solo de Robinson, sino el hombre con familia, con amigos. Por eso la partida de truco, por eso la pequeña familia que duerme en el chalet de Vicente López, ajena a la invasión que se viene. Ese fue el planteo. Lo demás... lo demás creció solo, como crece sola, creemos, la vida de cada día. Publicado en un semanario, EL ETERNAUTA se fue construyendo semana a semana; había, sí, una idea general, pero la realidad concreta de cada entrega la modificaba constantemente. Aparecieron así situaciones y personajes que ni soñé al principio. Como el "mano" y su muerte. O como el combate en River Plate. O como Franco, el tornero, que termina siendo más héroe que ninguno de los que iniciaron la historia. Ahora que lo pienso, se me ocurre que quizá por esta falta de héroe central, EL ETERNAUTA es una de mis historias que recuerdo con más placer. El héroe verdadero de EL ETERNAUTA es un héroe colectivo, un grupo humano. Refleja así, aunque sin intención previa, mi sentir íntimo: el único héroe válido es el héroe "en grupo", nunca el héroe individual, el héroe solo."
El Eternauta se publicó por entregas originalmente en 1957 en "Hora Cero", revista líder de la historieta de aquellos tiempos. Los dibujos eran de Solano López. Luego hubo otra versión dibujada por el gran Alberto Breccia en 1969. Sin embargo, esta versión no se adaptó a los gustos del público de la revista donde salió, Gente, que no tenía nada que ver con las intenciones artísticas de las aguadas y texturas expresionistas del dibujante, y quedó cancelada, resolviéndose en un breve resumen. En 1976 comienza a publicarse la segunda parte de la saga, el Eternauta II, en la revista Skorpio de Oro, con los mismos autores. Oesterheld, que en esa época militaba en el grupo de izquierda armado Montoneros, volcó en la historieta su militancia, lo que produjo discrepancias con Solano López. En aquel entonces había comenzado el nefasto Proceso de Reorganización Nacional, con la dictadura más criminal y genocida de todas, bajo el apoyo encubierto de los intereses económicos de EEUU. Este apoyo llevaba implícito el permiso para destruir a los que se oponían al régimen, y nuestros militares se empeñaron en cumplir con esa directiva, tal cual como los de Chile, Paraguay, Uruguay, México, Bolivia, etc. Así que al poco tiempo Héctor Oesterheld se uniría a una larga lista de desaparecidos de gran prestigio intelectual. Mientras, Videla y compañía aparecían con su slogan: "Somos derechos y humanos". Casualmente dos cualidades que no demostraron en ningún momento poseer. Todo parecido con los "ellos", los más crueles invasores del Universo, es pura coincidencia.


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