sábado, febrero 18, 2006

Joan Miró y la poesía del alma


Joan Miró tuvo la mala suerte de morirse en un 25 de Diciembre, cosa que hace que casi nadie lo recuerde ese día. Pero su pintura entra en esa zona del arte que no está definida por un medio concreto, una zona que a mí me gusta llamar poesía, pero no es la poesía del lenguaje, sino la poesía del alma. Si bien no creo que exista un alma en el sentido religioso puro, sí creo que los humanos tenemos esa parte de nuestro ser que comparte una luminosidad única con el Universo.
Miró pintaba, claro, pero se valía de esa pintura para despertar cuerdas dormidas en nosotros. Bajo una aparente sencillez, sus imágenes simbolizan lo que nos da vueltas en la cabeza todo el día: la relación entre los seres humanos, entre hombres y mujeres, la niñez, la bronca, la alegría, todo eso que
cuando éramos chicos nos parecía tan simple y natural y ahora de adultos no sabemos manejar para nada.
Además tenía una faceta ácida y crítica con respecto al "valor" de la pintura en las galerías de arte. Sabía que lo que hacía lo hacía y nada más, que su cotización el el mercado era una cosa que le venía bien, por supuesto, pero no era su meta. Un día tomó un papel de lija y defecó sobre él. Le puso una firma y fue vendido como una obra original de Miró...y seguramente su dueño actual la tiene esa "obra" en la pared con un marco, vanagloriándose de haberlo comprado, sin saber que era una broma del maestro...ese tipo de humor infantil y psicopático es típico de los artistas...mal que le pese a quien no lo entienda.

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