jueves, marzo 02, 2006

La vocación, ¿se descubre?


Hoy estuve con el luthier que hizo mi instrumento, como parte de una campaña que decidí llevar a cabo para encontrar soluciones a mis problemas. Fui a su casa, luego de manejar un rato ya que vive bastante lejos, y como siempre hablamos bastante. El es casi un ermitaño, prácticamente no sale de la casa y está en su taller todo el día. Nuevamente me surgió la misma duda: la vocación ¿nace, se hace o se descubre? El era tornero, hombre de poco estudio y mucho quehacer manual, un obrero, alguien muy alejado del arte y las cuestiones intelectuales. Un día, no se cómo, se cruzó con un instrumento de cuerdas. Nunca había visto algo como eso. Parecía un mueble hermoso, pero se usaba para producir música...algo en eso lo intrigó, y comenzó a indagar. Alguien lo conectó con un luthier y, al ver su trabajo, seguramente se dijo: "esto lo puedo hacer. Tallar unas maderas, no es algo complicado. Medir y calar...pegar las piezas..." y sin querer empezó a aprender a construir un viiolín. Se dio cuenta de su vocación y hoy lo proclama a quien quiera oírlo. Nada que ver con mi experiencia...yo era un chico de familia de clase media, que "debía" estudiar. Pero desde que tengo uso de razón que sabía que mi mundo era el arte. Por un tiempo me fascinó descubrir el mundo, cómo funcionaba...y eso me hizo pensar que podía ser biólogo, científico...pero el arte era como aire o agua para mí. Sabía que, hiciera lo que hiciera, sería algo artístico. Estaba fuera de discusión el tema del dinero, de la salida laboral. Muy loco...ahora que lo pienso, si hubiera sido un poco menos emocional y más intelectual, no hubiera elegido este camino de la música. No es rentable.

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