domingo, diciembre 03, 2006

San Pugliese: los ideales versus bajezas musicales


Hace unos cuantos años ya, mientras estaba estudiando, tuve la gran oportunidad de ingresar a una orquesta de tango emblemática, la orquesta de Osvaldo Pugliese. Se cumplen 100 años desde el nacimiento del gran maestro tanguero en Villa Crespo, y eso motivó mis recuerdos.
Tocar tango era y es para mi algo que me gusta, que no tiene nada que ver con simplemente ganar el pan...Desde aquellos discos que estaban en mi casa y que pasaba incansablemente en un tocadiscos Ranser, destruyendo vinilo y púa en el proceso...La colección de Selecciones del Reader's Digest, donde Pugliese faltaba por completo (nada raro en aquellos años de Onganía, militar que detentaba la presidencia, en el sentido de detentar=poseer algo que no pertenece a quien lo posee), montones de simples en 45 RPM de toda clase de estilos de tango, y además los discos de folklore fueron mis compañeros de infancia...Así que cuando tuve el honor de poder probarme en esa orquesta fue realmente una emoción...Un placer sentarme al lado del "maestro" que estaba al piano y observar sus "yeites" y su forma humilde de conducción. Luego fui conociendo su estilo en todo sentido, musical y de vida...y cada vez me pareció más y más coherente con sus ideas y sus pensamientos. Nunca creía un elogio desmedido, se consideraba a sí mismo "un laburante, un obrero de la música" según sus propias palabras. Y nos recordaba permanentemente que servíamos al público, que éramos su fuente de consuelo ante las adversidades de la vida. Nunca lo vi hacer política panfletaria, nunca mezcló la esencia musical con sus ideas comunistas. Nunca pidió que los músicos se afiliaran al partido, como se dice aún por ahí, sino que llegó a tener dos o tres recalcitrantes derechistas en su orquesta, sin ningún inconveniente. Sus hobbies: jugar al truco antes de cada "baile" como llamaba a los conciertos o recitales y seguir escribiendo y arreglando hasta que no pudo más. Por otra parte, a los integrantes que nos gustaba escribir y arreglar nos dio oportunidad de hacerlo. No era novedad, siempre lo habí hecho, pero es increíble que venga nada menos que Osvaldo Pugliese con una partitura bajo el brazo y me diga: "Villa Crespo -así me apodaba, cada uno tenía su alias- hacete un arreglo de este tema para la orquesta". Un sueño para muchos, y yo lo viví, no me puedo quejar.

Lamentablemente dentro de su orquesta no siempre todo fue tan puro; las "bajezas" musicales y humanas estaban a la orden del día. No hablaré de las que les atañe a otros, pero sí de alguna en especial que me quedó atravesada en la garganta. Unos años después de la muerte de Osvaldo, la revista LA MAGA publicó un número dedicado a Pugliese y sus músicos. Cuando lo compré, me di cuenta que yo había sido, como en la película de Swartzenegger, ERASED. Borrado. Eliminado. Desaparecido. Y me dije: "lo soñé?, nunca estuve en esta orquesta?", mientras repasaba las formaciones, donde figuraban músicos que entraron después que yo pero mi nombre estaba totalmente ausente. "Cómo puede ser?" y en la anteúltima página, en una gran foto, al costadito, aparecía yo. Se olvidaron de borrarme en esa. Así que esa fue una gran bajeza musical: hacerme desaparecer de la nómina que allí salió, no convocarme a decir ni una palabrita, cortar las fotos donde yo estaba...Pero yo estuve en esa orquesta, viví todo eso, fue parte de mi formación musical y humana y eso no me lo podrán quitar, y mucho menos los mediocres que sufren ante el logro ajeno y que sólo lograban brillar reflejando la luz de un astro.

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