sábado, julio 21, 2007

En este país la calidad no se valora

Estaba mirando la TV y encontré un recital de Vox Dei.
Lo vi unos minutos y me confirmó lo que hace rato ya vengo notando: nadie valora la calidad en este país. Da lo mismo un cacho de cartón que una pared, una chorrada de cemento que un sendero impecable.
En el año 2003, me encontré haciendo con ellos "La Biblia en la Catedral de Buenos Aires" un recital que presentaba su obra más conocida y trascendente, no dentro de la Catedral sino afuera, en la puerta, a plena calle. Durante los ensayos me encontré con que no tenían prácticamente ninguna partitura, ya que las que hubo en épocas pretéritas se habían perdido. Entonces, me puse a hacerle nuevos arreglos, a rescatar partes de la Biblia que ya estaban hechas, y otras que no tenían arreglo para cuerdas se los hice, con buena calidad, contracantos, imaginación, solos...
Y ahora que veo? Un violín y un cello, con un contrabajo atrás (el grupo original que integré aquella vez era un quinteto: dos violines, viola, cello y contrabajo) Tocando qué: BLANCAS Y NEGRAS. Arreglos malísimos y pobres.

Quienes tocan eso no tienen por qué preocuparse, quizás los llamó Fulano o Mengano, el tío, el primo, el amigo de un amigo que conoce a alguien "del Colón" (mentira, ninguno de ellos pertenece a ese Teatro). Además, ni creo que les importe lo que yo diga ni deben de conocerme. No los critico a ellos.
Igual no me importa el trabajo como trabajo, lo hubiera hecho gratis si me lo hubieran pedido. No preciso de esos recitales para vivir, y quienes tocaban ahí quizás sí.
Pero quién hizo eso que tocaban? El enemigo?
Que puedo decir más que: No se hagan problema muchachos. Yo seguiré luchando por imponer mi criterio de calidad. NO AL ACORDE PLANCHADO en la cuerdas. NO A LA BAJA CALIDAD de arreglos improvisados y vulgares, que desperdician la posibilidad de mejorar la música.
Decepción es una linda palabra...

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